En 1780 se publicó una nueva versión del primer
Diccionario académico, en las que se eliminaron los textos que
autorizaban sus definiciones y reduciéndolo a un solo tomo para
—según se afirmaba en la portada— su más
fácil uso. Esta versión se convirtió, con el
paso de los años, en el Diccionario académico por antonomasia,
del que se han publicado, hasta ahora, veintidós ediciones.
El contenido del Diccionario académico ha experimentado, naturalmente,
grandes cambios desde la primera versión. Quizá el de mayor
calado ha sido, hasta ahora, la incorporación de las voces procedentes
de América que proponían las Academias correspondientes
de la Española, fundadas en el Nuevo Mundo a partir de 1871, año
en que fue instituida la primera de ellas.
El Diccionario de la lengua española publicado por la Real Academia,
con la colaboración de las Academias hermanas de América
y Filipinas, ha ido consolidando, de esta manera, su carácter supranacional,
hasta convertirse en el depósito léxico de referencia para
todo el mundo hispánico.
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