| Las Canicas |
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Cuando éramos niños, teníamos juegos muy divertidos
y muy sanos.
Entre ellos estaba el correr en sacos de gangoche, brincar suiza con
un mecate de cabuya, bailar un trompo y jugar canicas. Ninguno de estos
juegos eran costosos ya que todo el material se encontraba en nuestros
hogares.
A mí me gustaba en especial el juego de las canicas o bolinches
que se realizaba con bolitas redondas que provenían de las semillas
de un árbol, que con el pasar de los años se sustituyeron
por bolitas de vidrio conmúnmente llamadas bolinches. También
usábamos para juagar las famosas guápiles de café:
unión de dos granos de café nacidos así.
Esots juegos nos enseñaban a sumar, restar y hasta multiplicar
mentalmente, porque uno llevaba cierta cantidad de canicas y al ir jugando
tenía que saber cuántas tenía si ganaba o perdía.
El que supiera más matemáticas salía ganando porque
en las apuestas enredabaal que menos sabía.
Nuestros pantalones siempre llevaban las bolsas muy abultadas y sonando
por el montón de canicas que le echábamos.
Siempre al salir de la casa para la escuela llevábamos el juguete
predilecto: las canicas, y a algunos que eran más consentidos
su mamás le hacían un bolsito de tela con un cordón
para cerrarlo donde llevaban las canicas.
Todos los días era normal ver a los chiquillos en los recreos,
salir corriendo al sonar la campana para buscar el mejor lugar del patio
de la escuela, y con la planta del pie limpiar el terreno y marcar las
canchas.
Este juego se repetía en todas las calles de los barrios y así
pasabamos horas y horas compartiendo con nuestro amigos y vecinos y
jugando sanamente.
Al anochecer por no haber luz eléctrica, nos íbamos para
nuestras casas. Caía el manto oscuro de la noche y sentados alrededor
de una vieja mesa de madera, iluminados con una candela o canfinera,
realizábamos la cena y nos quedábamos a escuchar a nuestros
padres contando sus historias para que después nos fuéramos
a dormir y a esperar el nuevo día para seguir jugando canicas
y así perder o ganar.
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| Autor: Lic.
Carlos Chaves Solís |
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