De los campos a las ciudades emigran muchas jovencitas en busca de
su sueño, de estudios y de tener mejores trajes y dinero para
ayudar a sus familias.
Esta como muchas llegó a la ciudad y se empleo en casa de ricos,
enamorándose de su hijo el cual cruelmente la dejó embarazada
y luego la despidió de su trabajo.
No habiendo más que hacer, se devolvió a su casa escondiendo
su hijo bajo su delantal, lo cual no logró por mucho tiempo,
su familia, apegada al cristianismo, comenzó a decirle su error
a todas horas, creándole gran angustia.
Una noche bajo un gran aguacero corrió hacia el río y
pariéndolo lo lanzó a la corriente, al ver lo que había
hecho se lanzó detrás del niño gritando y llorando.
Todavía en las noches de luna después de una creciente
se oye el llanto de esta mujer, y se puede verle tras el rayo de luna
en el agua del río, tratando de alcanzar a su hijo.
Dicen que el señor en su gran misericordia tendrá compasión
de ella y que algún día lo alcanzará, volverá
a la vida y será un gran hombre revolucionario de la sociedad.
|