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pocos kilómetros de la ciudad de San José se encuentran
los valles del volcán Barva.
Hace muchísimos años allí vivía una princesa
térraba llamada Turi Uha. Turi Uha vivía tranquila en
su poblado en donde gobernaba su padre, el cacique.
Pero un día, un guerrero, que tenía la frente alta como
una montaña, cruzó los bosques del Zurquí para
llegar a la tribu térraba.
Él buscaba a Turi Uha, la mujer a quien amaba, la flor de sus
valles.
La princesa también amaba al guerrero, pero debían huir
juntos en busca de otras tierras, lejos de sus tribus, ya que éstas
eran enemigas y no permitirían su unión.
El amor no puede crecer en el territorio de la guerra, por eso Turi
Uha huyó por la montaña con el guerrero.
Sólo la acompañaron algunas amigas.
Cuando el cacique padre de Turi Uha se dio cuenta de ello enfureció
y marchó con sus guerreros en busca de los fugitivos.
El retumbar de los pasos y el chasquido de las ramas rotas al correr
se oyeron por toda la montaña. Y el enamorado guerrero, el de
la frente alta como una montaña, cayó muerto por sus perseguidores.
Su alma subió a la cima del cerro, allí donde, según
la creencia de su gente, habitaban los muertos, en la morada del dios
"Sibú".
La princesa y sus amigas continúan huyendo a través de
la selva. Turi Uha, en su pena por la muerte del guerrero, quiere alcanzar
la cima, donde habitará con el alma de su amado.
Y mientras huyen de sus perseguidores, ocurre algo maravilloso: poco
a poco sus cuerpos se vuelven más ágiles, su piel se transforma
en sedosas alas... han quedado convertidas en mariposas, que alzan vuelo
para alcanzar el cielo.
Por eso sueve vérseles en grandes cantidades por las mágicas
cumbres del Zurquí.
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